Juez ordena embargar bienes de la expresidenta Cristina Fernández

La exmandataria argentina rechazó el embargo y acusó al magistrado y a Stolbizer, quien la había denunciado por ocultar dinero sin declarar

Esta vez Cristina Kirchner entró a los tribunales casi sin que la advirtieran. Lo hizo por una puerta lateral de Comodoro Py 2002. Nada que ver con su última visita, el 13 de abril, cuando 50.000 personas la vivaron hasta quedarse disfónicas. Ahora eran un millar los que agitaban banderas a la vuelta del edificio para recibirla.

La ex presidenta estuvo apenas 72 minutos. Le alcanzaron dos para notificarse en el juzgado de Claudio Bonadio de su procesamiento por la causa del dólar futuro y del embargo que el juez había ordenado sobre sus bienes, por 15 millones de pesos. Pero en un escrito de tres líneas le dijo al juez que no iba a cumplir con el embargo y se fue. A los pocos minutos, Bonadio ordenó la inhibición general de sus bienes, lo que en la práctica significa que no podrá vender o gravar ninguna de sus propiedades inmuebles o muebles registrables. Esto incluye acciones de sus empresas. La idea es evitar que reduzca su patrimonio.

El resto del tiempo lo dedicó a hacerle una visita fuera de agenda al fiscal Gerardo Pollicita, que tiene a su cargo el caso Hotesur, que investiga los negocios hoteleros de la ex presidenta y su familia.

Frente a Pollicita, Cristina Kirchner denunció a la diputada Margarita Stolbizer y al propio Bonadio. A ella, por haberla acusado de tener fondos y cajas de seguridad no declarados por 6 millones de dólares; a él, por haber filtrado la información que Stolbizer habría usado de base para acusarla, secuestrada en un allanamiento al contador de la ex presidenta.

Cristina Kirchner había llegado a las 12.50, diez minutos antes de la hora a la que había sido citada por Bonadio. Entró sonriente, por la puerta del subsuelo que da al Correo Argentino, saludando a uno y otro lado. Cuando un periodista le preguntó si tenía miedo, se rió fuerte, ladeó la cabeza y dijo que no.

Una hora antes, muy cerca de esa puerta, la esperaba desde hacía más de una hora un grupo de diputados y dirigentes del núcleo duro del kirchnerismo. Estaban Diana Conti, Héctor Recalde, Andrés Larroque, Eduardo De Pedro, Teresa García, Juliana Di Tullio, Oscar Parrilli, Juan Cabandié, Matías Rodríguez, Gabriela Estévez y Mayra Mendoza, entre otros.

Acompañada por su abogado, Alberto Beraldi, que estaba desde la mañana en el edificio, Cristina Kirchner llegó y fue directo al juzgado del cuarto piso.

Fue recibida en la antesala del despacho de Bonadio, donde tiene su escritorio Mónica, la secretaria privada del juez. Allí, María Muntaner, secretaria judicial, la notificó de su procesamiento y del embargo. Bonadio trabaja al otro lado de una puerta interna, pero juez y procesada no se vieron nunca.

Con un escrito de unas pocas línea, Cristina Kirchner rechazó el embargo. Explicó que ella había denunciado a Bonadio en otro juzgado y que ofrecer bienes para que los inmovilizara terminaría de consumar el delito del que había acusado al juez.

Según la ex presidenta, Bonadio la procesó de manera arbitraria para congelar sus bienes y después privarla de su libertad.

Además, lo acusó de haber sido él quien permitió que el verdadero delito con el dólar futuro se consumara cuando, consultado por el nuevo gobierno, no ordenó frenar la operación.

La parte sorprendente de la visita de la ex presidenta fue en el quinto piso, con Pollicita, a quien le pidió hacer una manifestación oral.

El fiscal se sentó ante su computadora y él personalmente tipeó mientras Cristina Kirchner dictaba, todo en presencia del fiscal Ignacio Mahiques, que colabora con Pollicita en el caso Hotesur. Allí acusó a Bonadio de abuso de autoridad, violación de secretos y falsa denuncia.

Acusó a Bonadio de haber filtrado el documento que usó Stolbizer para denunciarla por sus cuentas. Explicó que en el allanamiento a su contador, Víctor Manzanares, se halló una planilla que contenía datos de sus cuentas, pero que Stolbizer confundió pesos y dólares y tergiversó esos datos. Explicó en general sus inversiones tras la redolarización de sus plazos fijos y ofreció como testigo a Manzanares.

El martes por la mañana, como consecuencia de la presentación de Stolbizer, el fiscal había pedido informes al Banco Central sobre las cuentas y cajas de Cristina Kirchner y de su hija Florencia. Además, había citado a la diputada a ratificar su denuncia la semana próxima.

Es que Stolbizer había denunciado que la familia Kirchner tenía 2.250.000 dólares en una caja de seguridad, 2.410.000 en otra, que Florencia Kirchner tenía 65.995.660 pesos en otra y 1.032.144 dólares en una cuenta a su nombre. Stolbizer había dicho que accedió a esa información de manera anónima.

La ex presidenta intentó además hacer un descargo y empezó a explicar sus números. El fiscal le dijo que no podía tomarle esa declaración porque era imputada en la causa y una indagatoria debe hacerla ante el juez.

A las 14.02, Cristina Kirchner dejó los tribunales por la misma puerta lateral por la que había entrado. Se subió a su auto blanco y, antes de atravesar la plaza de Retiro, frenó frente a los militantes que habían ido a acompañarla. Allí, hizo pública su denuncia: acusó a Stolbizer de ser una “burra”.

“Hoy quedó evidentemente demostrado que el hostigamiento por parte de algún sector del Poder Judicial, que denomino el partido judicial, ya reviste caracteres casi ridículos”, subrayó la ex mandataria.

“Nos procesa por la devaluación que hace el gobierno que nos sobrevino y por los contratos a futuro, muchos de los cuales fueron celebrados por los que hoy son funcionarios cuando eran CEO o empresarios, y luego siendo funcionarios pactaron el precio”, añadió.

“Todo el tiempo que estuve no fue por la notificación, fue por la denuncia que también efectué a Bonadio y a la señora Stolbizer con motivo de una falsa denuncia en mi contra”, afirmó Cristina, y consideró: “Evidentemente estamos ante un tráfico de información entre el juez y la denunciante”.

Implicancias de la medida

Congelados

La medida del juez Bonadio impide que Cristina Kirchner pueda vender, prendar o hipotecar sus bienes muebles e inmuebles registrables. Se notifica a los registros de la propiedad correspondientes

Alcance

Abarca casas, terrenos, vehículos y hasta acciones de las empresas que posea la ex presidenta a su nombre. No afecta las cuentas

Objetivo

Busca evitar que una persona acusada de un delito se deshaga de su patrimonio y lo esconda de la Justicia para no responder con sus bienes en caso de ser condenada por los delitos por los que se la investiga.

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